Han pasado 15 años desde la primera vez que me puse la camiseta morada, con 14 años para jugar mi primer partido con el Lauburu. Sé que no será la última vez que me la ponga, aunque sepa que a partir de ahora pasaré a ser parte de la grada para animar al equipo, igual que me animaban a mi hasta ahora. Aunque no haya podido terminar la temporada como me hubiese gustado despidiéndome de la afición, quiero dar las gracias a todas aquellas personas que han compartido el viaje conmigo.

Al final, Lauburu es parte de mi vida y he llegado a ser lo que soy gracias a él. Mis primeros recuerdos del Lauburu son cuando el equipo estaba en segunda división. Un Belabieta lleno, las gradas ardiendo y un pueblo empujando a su equipo. Desde entonces pasamos un sinfín de horas en Belabieta, soñando con ser parte de ese equipo que tanto admirábamos. Esa ilusión siempre me ha ayudado en este camino.

Así empezó mi andadura con 14 años en el club. La ilusión era la motivación diaria para primero hacer los trabajos de casa y luego ir a entrenar, mejorar en cada entrenamiento. Entrenábamos 2,3 o 4 días, cuantos más días mejor. Haría una lista infinita con todos los compañeros de equipo, entrenadores, fisios y delegados que he tenido. No os podré mencionar a todos, pero todos estáis en mis pensamientos.

De estas 15 temporadas me gustaría revivir ciertos momentos para poder agradecer a los que han sido parte de esta etapa. Primero, a los entrenadores que tuve en mi época juvenil: Mikel Sanz, Txubel y Juanma. Vosotros me enseñasteis la mayoría de las cosas que sé.

Me acuerdo como debuté con el primer equipo en un partido de copa vasca a las órdenes de Cesar. Fue entonces cuando metí mi primer gol con el primer equipo, eso sí, fue en propia puerta.

Con 17 años, siendo aún juvenil, debuté en un partido de liga a las órdenes de Txubel. Al lado tenía Prados, Karrera, Victor y Zabalo. A esos mismos jugadores que les animaba de pequeño, los tenía al lado en la cancha. Había cumplido mi sueño de infancia, pero el tiempo me ha dicho que el sueño solo había empezado. Parecía que lo más difícil estaba hecho, pero pase unos cuantos viajes sin jugar ni un solo minuto. La constancia y siguiendo las recomendaciones de los compañeros llegue a ser jugador del primer equipo.
Desde entonces han pasado miles de kilómetros, pueblos y rivales delante de mis ojos. Recuerdo el año que bajamos a tercera, y las dos siguientes temporadas en tercera que quedamos campeones en ambas ediciones: Unai, Kristian, Txipi, Arrospide, Loitzun, Jokin, … Fueron muy especiales esos años, casi todos pasamos por el equipo juvenil.

Querría agradecer también a los entrenadores que he tenido en estos últimos años: Arévalo, Mikel Diestro y Alfredo. Por enseñarme que siempre hay cosas nuevas que aprender. Por hacerme disfrutar jugando al fútbol sala de otra forma. Decir eskerrik asko a los compañeros de equipo que he tenido en estos últimos años, por haber formado una gran familia tanto dentro como fuera de las canchas.

Me gustaría agradecer de forma muy especial tanto a Joseba Balerdi como a Garmen por haber estado conmigo en casi toda mi trayectoria. Hemos sufrido, disfrutado y vivido mucho en todos estos años.

No me quería olvidar, de toda esa gente que hacen posible el proyecto Lauburu. Sin vosotr@s, esto no hubiese sido posible.

Para finalizar, no me quería olvidar de la afición. Eskerrik asko por todo el apoyo que me habéis dado. Por qué habéis estado ahí en los partidos más difíciles, por qué hemos sufrido junt@s y hemos disfrutado junt@s. El equipo nos necesita y ahí estaremos de aquí en adelante.

En lo personal, eskerrik asko bihotzez a ti ama, has tenido que poner muchas lavadoras solo con mi ropa.
Como he dicho antes, esto no se acaba aquí. Seguiré trabajando en el club, para que otros puedan tener la misma oportunidad que tuve yo. Para que hagan realidad esa ilusión que tienen en la mirada los chavales que están en la grada.

Eskerrik asko bihotzez!