Belabieta rugía como caldera en ebullición. CMO Valves Lauburu Ibarra recibía a un Club Unión Deportiva Loeches que aterrizaba con traje de presión alta y mirada de revancha. El guion, al principio, parecía escrito por los visitantes: colmillos arriba, pérdidas forzadas, transiciones relámpago. La tormenta cayó sin aviso. A pesar de las llegadas ibartarras, entre la madera caprichosa y las manos felinas de David, el descanso dejó un marcador helado: 0 a 3.

La reanudación nació como espejo de la primera mitad. Loeches siguió tallando su obra y Adrián, en el 24, cinceló el 0 a 4. Silencio denso, de esos que pesan. Pero el líder decidió incendiar la noche. Garra fuera, orgullo al frente. Rafa, en el 26, encendió la chispa con el 1 a 4. Desde ahí, el partido cambió de piel.

Los morados empujaron con furia rítmica. Loeches comenzó a sentir el desgaste, la pista inclinada, el aire cada vez más escaso. Víctor, en el 28, recortó distancias. Un suspiro después, Alejandro, en propia puerta, avivó la llama: 3 a 4. Belabieta ya no era un pabellón, era un corazón colectivo golpeando al unísono.

Los discípulos de Mikel Diestro vaciaron el depósito emocional. Gorka, a falta de cuatro minutos, dibujó el empate. Quedaba tiempo para lo imposible. Larguero de Rafa, zarpazos de Raúl, intentos de Chuky. El gol se resistía como puerta atrancada. Hasta que el destino llamó.

A poco más de un minuto, Loeches alcanzó la sexta falta. Doble penalti. Víctor frente a David. Un instante suspendido, fino como hilo de cristal. Disparo quirúrgico, por la escuadra izquierda. Gol. Explosión. El banquillo convertido en vendaval, la grada en galaxia de gritos.

Juego de cinco visitante en la última bala. Defensa local de acero templado. Bocina final. Victoria. Otra semana en la cima. Belabieta, testigo de una remontada que no se cuenta, se canta.

Punto de hierro para LAUBURU KE IBARRA MAHALA

Lauburu KE Ibarra Mahala firmó tablas sin goles ante Afantxo Pescadería Ferreres. Partido de ocasiones y cerrojos, de porteros atentos y defensas aplicadas. El balón rondó, insistió, coqueteó con la red, pero la noche eligió el 0 a 0. Un punto que suma, un equipo que crece jornada a jornada, puliendo su versión más sólida.