El CMO Valves Lauburu cae con honor ante Xerez Toyota Nimauto y se despide de la final tras un espectacular 4-4

El Polideportivo de Belabieta vivió este sábado una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria de la afición. Gradas repletas, ambiente de fiesta y un pabellón teñido de morado y blanco para albergar una eliminatoria que muchos consideraban una final anticipada. El CMO Valves Lauburu Ibarra recibía al Xerez Toyota Nimauto con la desventaja mínima del encuentro de ida disputado en tierras andaluzas, pero dispuesto a darle la vuelta a la eliminatoria ante su público.

Los ibartarras salieron decididos a imponer un ritmo altísimo desde el primer minuto. La presión local impedía a los visitantes desarrollar su juego habitual y el premio no tardó en llegar. Chuky, en una brillante acción individual, adelantaba a los de Mikel Diestro y hacía estallar de alegría a una afición entregada. El guion era inmejorable para los intereses morados.

El dominio local continuó y, en el minuto 17, una transición mal ejecutada por el conjunto jerezano acabó convirtiéndose en una auténtica obra de arte. Caruso interceptó el balón, Rafa Usin recogió el rechace y, desde más allá del medio campo, sorprendió a Aguayo con una vaselina magistral que significaba el 2-0. Belabieta soñaba con la final.

Hasta entonces, los ataques visitantes basados en balones largos hacia Buendía habían sido neutralizados con autoridad por la defensa local y por un seguro Marcos bajo palos. Sin embargo, cuando el descanso parecía acercarse con una cómoda ventaja para los ibartarras, llegaron unos minutos de descontrol. Dos faltas en campo contrario, con el equipo ya cargado de infracciones, permitieron a Buendía convertir dos dobles penaltis prácticamente consecutivos para igualar la eliminatoria. El 2-2 al descanso reflejaba la enorme igualdad y el altísimo nivel mostrado por ambos conjuntos.

La segunda mitad arrancó con la misma intensidad. Impulsados por una afición que llevaba en volandas a los suyos, los locales volvieron a golpear pronto. En el minuto 21, Víctor firmó una de esas acciones que llevan su sello personal, una jugada de talento y creatividad que devolvía la ventaja al Lauburu con el 3-2.

Los morados buscaron con insistencia el tanto que les acercara definitivamente a la final. Generaron ocasiones mediante el juego de cuatro, explotaron el juego con pívot y llevaron al límite a la defensa visitante. Sin embargo, una y otra vez apareció la figura de Aguayo, decisivo tanto en la ida como en la vuelta y auténtico sostén del conjunto andaluz.

Cuando mejor parecía estar el Lauburu, un nuevo balón largo sobre Buendía terminó con el esférico en el fondo de la portería local tras una acción embarullada entre Marcos y la defensa. Era el 3-3 y la eliminatoria volvía a estar completamente abierta.

Con el paso de los minutos crecieron los nervios y la tensión. Ambos equipos dispusieron de oportunidades, conscientes de que cualquier detalle podía decidir el pase. Finalmente, una rápida acción iniciada desde el área visitante recorrió toda la pista sin encontrar oposición y terminó con la asistencia a Francisco Jesús, que anotó el 3-4 para los andaluces.

Con el tiempo en contra, el CMO Valves Lauburu apostó por el juego de cinco. La reacción fue inmediata. En la primera acción con portero-jugador, Caruso logró establecer el 4-4 y devolvió la esperanza a Belabieta. Los últimos minutos fueron un asedio constante de los locales, pero nuevamente apareció la figura de Aguayo para sostener a los suyos y evitar el tanto que habría cambiado el destino de la eliminatoria.

El pitido final certificó el empate a cuatro goles y la clasificación del Xerez Toyota Nimauto para la final. Una despedida dolorosa para el conjunto ibartarra, pero también llena de orgullo tras una temporada extraordinaria. El CMO Valves Lauburu Ibarra cierra el curso habiendo sufrido únicamente cuatro derrotas en todas las competiciones y demostrando ser uno de los equipos más competitivos de la categoría.

Mención especial merece también la afición local, que llenó las gradas de Belabieta casi una hora antes del inicio del encuentro, aportando color, fuerza y un apoyo incondicional que convirtió el pabellón en una auténtica fiesta del fútbol sala.

Ahora llega el momento de descansar, disfrutar de unas merecidas vacaciones y comenzar a mirar con ilusión hacia la temporada 2026/27. El sueño de la final se escapó por pequeños detalles, pero el orgullo por el camino recorrido permanece intacto.