El CMO Valves Lauburu KE Ibarra escribió una página dorada en su historia al proclamarse campeón de liga en la pista de Acontebro Tauste FS, en un partido donde los ibartarras dependían de sí mismos… y no fallaron.
Desde el pitido inicial se vio a un equipo decidido, intenso y con hambre. Los de Mikel Diestro firmaron unos primeros diez minutos de altísimo nivel, anulando por completo el juego local y generando ocasiones constantes. Sin embargo, el fútbol sala también entiende de paradojas: en la primera llegada de los aragoneses, en el minuto 9, Víctor Bergues adelantaba a los locales (1-0).
Lejos de descomponerse, el conjunto morado reaccionó con madurez. Alternando el juego de cuatro con sistema de tres y pívot, redujeron algo su dominio, pero aumentaron su eficacia. Gorka firmó el empate con un gol de gran calidad, y el goleador Víctor Requero, con dos precisos lanzamientos desde los diez metros, dio la vuelta al marcador antes del descanso (1-3).
En la segunda mitad, CMO VALVES LAUBURU IBARRA mostró su versión más competitiva. Supo dosificar esfuerzos, alargar el campo y desplegar ese juego de alto nivel que le ha llevado al título. Acontebro Tauste FS lo intentó con juego directo, pero los ibartarras fueron superiores en todas las facetas. Raúl amplió la ventaja con un gol de picardía y técnica, similar al de Gorka (1-4), y sería el propio Gorka quien, en el minuto 39, cerraría la goleada con el definitivo 1-5.
Un resultado que no solo certifica el campeonato, sino que pone fin a una espera de 13 años. Con la liga regular a 1 jornada de finalizar, el encuentro frente a San Cristóbal Segovia del próximo sábado en Belabieta es intranscendente. El equipo queda ahora a la espera de rival en las semifinales de ascenso, con argumentos de sobra para soñar en grande.
Mención especial merece, una vez más, la afición morada desplazada hasta Zaragoza, que no dejó de alentar en ningún momento y volvió a ser un pilar fundamental en este éxito.
El filial también responde: victoria clave en Oiartzun
La jornada fue redonda para el club, ya que el Lauburu KE Ibarra Mahala sumó tres puntos vitales en Oiartzun. Los chicos de Txubel y Garmen continúan firmando un final de temporada espectacular, situándose a siete puntos del descenso.
Con la permanencia al alcance de la mano, el filial podría certificar la salvación en la próxima jornada, frente a Lagun Onak sin consigue los 3 puntos, lo que supondría culminar una campaña sobresaliente. Dos equipos, un mismo espíritu competitivo. Ibarra vive un momento dulce en el fútbol sala, con su primer equipo en lo más alto y su filial rozando el objetivo. Un año para recordar.